Anand vs Carlsen

Faltan pocos meses para que tenga lugar uno de los acontecimientos ajedrecísticos más importantes del año y seguramente uno de los más importantes de la historia del ajedrez. El indio Vishy Anand intentaré defender el título ante el aspirante, el actual número uno del mundo, la estrella noruega Magnus Carlsen. Si algo es seguro es que este match atraerá las miradas de aficionados de todo el mundo. Pero entonces, se plantea una pregunta: ¿Puede el match entre Magnus Carlsen y Anand, popularizar el ajedrez?. Nuestro colaborador, Txema Sanz realiza un exhaustivo análisis de las consecuencias…

¿Puede el match entre Magnus Carlsen vs Anand, popularizar el ajedrez?

Hablando con ajedrecistas sobre qué puede impulsar al ajedrez hacia una mayor  popularización y la consecuente transformación en patrocinios, casi todos fijan sus esperanzas del corto plazo (en otra ocasión podemos hablar de los planes a medio plazo) en el match por el campeonato del mundo entre Carlsen y Anand. Permitidme que yo sea bastante menos optimista, al menos en el punto de popularización y promoción fuera de círculos especializados. Os doy mis razonamientos. Ajedrecísticamente hablando no me cabe ninguna duda de que será un encuentro de gran nivel y que a los que amamos y disfrutamos del ajedrez tendremos un momento para recordar, pero creo que eso no va a llegar “fuera de nuestras fronteras”. Creo que las esperanzas se basan en la presencia-creación de un mito, de una figura que se pueda vender como algo excepcional. Lo que subyace aquí es que necesitamos una figura que salte del tablero a icono mediático, se necesita un Tiger Woods, un Michael Schumacher, alguien que con su vitola de leyenda invencible podamos convertir en mito. … y eso sería sólo si gana Carlsen ¿y si gana Anand? Anand ya es campeón del mundo, su calidad es incuestionable y no tiene ese status, sólo nos queda Carlsen, por juventud, por récords históricos batidos, por palmarés… lo tiene todo, menos el título de campeón del mundo. Si no gana, será una bala perdida (en este sentido publicitario) y quizás irrecuperable: no vende lo mismo decir que se consigue ser el mejor del mundo con 22 años que con 26… se parece pero no es lo mismo.

Magnus Carlsen

Magnus Carlsen. © Chess Live

Si os acordáis, en una entrada anterior mencionaba una pequeña encuesta que había hecho entre gente no ajedrecista, y que el resultado era que dichas personas solo acertaban a mencionar a Kasparov, Karpov y Fischer como jugadores. Independientemente de la calidad de estos jugadores (que los no ajedrecistas no pueden apreciar salvo por los resultados), lo que yo creo que les une para estar en la memoria colectiva, es la especial circunstancia que se vendió alrededor de ellos en un momento clave de su carrera: Fischer fue la bandera de occidente contra la gran amenaza rusa en plena guerra fría, y no sólo eso, fue capaz de ganarles en su propio terreno, con sus armas, fue una victoria que transcendió lo meramente deportivo, se vendió como una muestra de superioridad, y que el instrumento fuera el ajedrez, fue anecdótico (salvo por el detalle de que era el deporte nacional e identificativo de Rusia).

La rivalidad Kasparov-Karpov fue alimentada como el aire renovador en Rusia contra el esquema rígido establecido del antiguo régimen… si a esto le añadimos una lucha encarnizada de alta calidad, tenemos todos los elementos para que transcienda (creo recordar que la audiencia televisiva de la última partida del match de Sevilla fue seguida por millones de personas en España por TVE). En estos años hemos vivido encuentros de gran calidad, ha habido muchos jugadores que nos han hecho disfrutar, un mito como Kasparov han sido superado por un antiguo alumno… pero no se ha conseguido ningún impacto parecido. Creo que nos ha faltado (y nos falta ahora mismo) una rivalidad que alimente la posibilidad de entrar a quien no es especializado.

Karpov - Kasparov

El enfrentamiento Karpov vs Kasparov mantuvo al mundo en vilo de sus partidas. © Susan Polgar

Pensando un poco por encima, los grandes deportes siempre han necesitado vender rivalidades que transcendieran de los terrenos de juego para ganar o mantener status:  El Real Madrid y el Barcelona se necesitan mutuamente y el fútbol y baloncesto nacional se alimenta de esta rivalidad. River-Boca, Milan-Juventus… La NBA explotó definitivamente por la visión comercial de David Stern aprovechando la rivalidad Magic-Bird (Lakers-Boston) y rematando con un icono como Michael Jordan. Pensad en otros deportes y seguro que podéis ver como nacen y renacen alimentando rivalidades nuevas: del Connors-McEnroe-Lendl al Nadal-Federer-Djockovic del Doohan-Crivillé al Rossi-Lorenzo, del Senna-Prost al Alonso-Vetel.

Caso sintomático de estas tácticas de promoción basadas en estos 2 pilares (mitos + rivalidades) es el ciclismo, que también necesita de mucho patrocinios. Sus “altos de publicidad” coinciden con la heroicidad de grandes mitos (Merx, Hinault, Indurain, Amstrong) o de rivalidades dominantes (Fignon-Lemond-Delgado; Rominger-Bugno-Ciapucci-Pantani; Ullrich-Amstrong, Contador-Schleck)  Y sus “valles”, sus momentos de menor “tirón” publicitario/de patrocinio coincide cuando, aún habiendo gente buena, no se llega a vender esto “extra” o cuando simplemente caen en desgracia alguno de los pilares (Amstrong).

Resumiendo,  según yo lo veo, al menos publicitariamente parece que necesitamos “algo” que se pueda vender como para “no especializados” que pueda transcender de la imagen de gente en plan estatua delante de un tablero, algo que llame la atención para que podamos enseñar qué somos y qué tenemos que ofrecer.  Vosotros mismos, nunca iréis a conocer un nuevo producto o a comprar algo nuevo, si no llama vuestra atención de alguna forma y os despierta la curiosidad. Ese “algo” puede ser la táctica que ha funcionado en otros deportes: la construcción de un mito que además de calidad le sume un aura especial (un Jordan, Phelps, Bolt, Woods, Federer, Schumacher, Rossi, Messi, Indurain) o una rivalidad (real o ficticia) que enfrente dos modelos, algo que no sea necesariamente racional, algo que simplemente haga que se hable, que llame la atención para que se acerque a ver qué es esto del ajedrez.

Acerca de Txema Sanz: 

Txema SanzTxema Sanz, ingeniero con casi 15 años de experiencia trabajando en empresas multinacionales tanto en departamentos técnicos, como financieros, de marketing y estratégicos. Apasionado del ajedrez he vuelto a engancharme a la competición después de 22 años disfrutando desde la barrera. Monitor FEDA.

 

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